Editorial

El Rey emérito de España se exilia

Lunes 3 de agosto del 2020, México

El Rey emérito de España Juan Carlos I anunció hoy su salida de España para vivir a partir de hoy, en algún otro país no determinado todavía.

Cualquier observador informado sagaz ya estaría perfectamente enterado de los intentos de determinados grupos de poder mundiales por destrozar a la Unión Europea.

Y la mejor manera de lograr este cometido es atacar directamente la estabilidad de los países que la forman. Uno de los países más débiles de Europa en términos de su estabilidad y gobernabilidad es España, que todavía no parece haberse repuesto de su sangrienta guerra civil.

Por ello es por lo que se encuentran en España tantos movimientos independentistas y anti-españolidad que reciben tanto financiación como apoyo directo de estos grupos desestabilizadores. Lograr la desunión de España es atentar directamente contra los cimientos de la Unión Europea.

Que el Rey emérito se vaya es un error de proporciones todavía no dimensionadas por la población española. Con esta decisión de su majestad se transmite la idea de que Juan Carlos I se está fugando, lo que implica una especie de aceptación de un delito.

Para muchos españoles la figura de un Rey es una anomalía al no haber sido elegido democráticamente y, sin aparente trabajo, vivir de los impuestos del pueblo por encima del estándar promedio de vida de cualquier español, lo que causa envidias y malentendidos, sobre todo teniendo en cuenta la profunda ignorancia de muchos españoles.

La realidad es muy diferente. Si bien el nivel de vida de una figura de estas dimensiones es muy superior al de cualquier ciudadano el mundo, su nivel de responsabilidad e importancia puede ser, y con frecuencia lo ha sido, muy superior también al promedio de cualquier español, incluidas las muy sobrevaloradas clases políticas.

El hecho de que un rey no haya sido elegido democráticamente lejos de ser una anomalía es su mayor fortaleza, puesto que no tiene que mentir ni manipular para ganar su puesto y vivir del erario sin tener que dar cuentas a nadie. Es mentira que la casa real no de cuentas de sus gastos. Todos los años se realizan detalladas auditorías para comprobar que los gastos efectuados por la casa real sean de acuerdo con lo definido.

España, en concreto, necesita un rey, sobre todo ante la muy deficiente y vulgar clase política española. España necesita un Rey que se encuentre más allá del juego de lucha de poder entre los partidos políticos y vea por los intereses del país y no por los propios, los cuales, de manera evidente, son los intereses que únicamente cuidan los partidos políticos.

Y como la monarquía es la representación más precisa que existe de la unión de España, por ello es por lo que está siendo atacada sin piedad. Si los partidarios de la monarquía, que los hay, piensan que con la salida del Rey emérito se acaban la presiones se equivocan rotundamente porque esta salida es un error y solo dará más ímpetu a las personas que buscan activamente desaparecer a esta merecida institución centenaria.

Juan Carlos I debió de hacer frente a sus adversarios y morir en el puesto (metafóricamente hablando), sobre todo pensando en la situación que le deja a su hijo, Felipe VI.

Se avecinan malos momentos para la monarquía española. Se avecinan malos momentos para la unidad de España. Acaban de reducir a la monarquía a una colección de sellos.

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