“En tres palabras puedo resumir todo lo que he aprendido acerca de la vida: Continúa hacia adelante” – Robert Frost, poeta estadounidense.

La verdad es que no estaría mal poder ir a la farmacia y adquirir unos cuantos comprimidos de Resiliencia. Uno al día sería suficiente no solo para vernos mejor frente al espejo, sino para inyectarnos de esa energía necesaria para aprender a responder a la adversidad, o simplemente, a ese estrés diario que nos puede traer el trabajo… o el rumor de la vida, siempre trufada de cosas buenas y malas.

La Resiliencia está tomando bastante peso en los últimos años dentro de las ciencias sociales, y en el campo de la salud mental. En esencia

es un concepto acuñado por la física, y nos habla de la facultad que tienen algunos materiales de recuperar su estado original frente a determinadas circunstancias que pueden deformarlo e incluso fragmentarlo.

En su acepción en psicología, la Wikipedia define la Resiliencia de la siguiente forma: La resiliencia es la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a las situaciones adversas. Sin embargo, el concepto ha experimentado cambios importantes desde la década de los sesenta. En un principio se interpretó como una condición innata luego se enfocó en los factores no solo individuales, sino también familiares y comunitarios y actualmente en los culturales. Los investigadores del siglo XXI entienden la resiliencia como un proceso comunitario y cultural, que responde a tres modelos que la explican: un modelo «compensatorio», otro de «protección» y por último uno de «desafío».1​ Asimismo, la resiliencia es la capacidad de tener éxito de modo aceptable para la sociedad a pesar de un estrés o de una adversidad que implica normalmente un grave riesgo de resultados negativos.2​ También se define como un proceso de competitividad donde la persona debe adaptarse positivamente a las situaciones adversas.

¿Cómo aplicamos esta propiedad entonces en el ámbito humano y psicológico? ¿Podemos quizá las personas volver a nuestro estado original a pesar de las pérdidas, las traiciones, o los fracasos?

La evidencia indica que no. Jamás volveremos a ese estado, a esa época en que éramos indemnes a todo y aún no habíamos conocido los envistes de la vida. Pero como decía Nietzsche, lo que no mata al hombre (se refería al ser humano, no solamente al ser humano de género masculino), lo hace más fuerte”. Desarrollar la resiliencia es necesario, beneficioso e imprescindible y el siguiente método de 4 pasos lo puede hacer posible.

PASO 1. TODOS PODEMOS VENCER LA ADVERSIDAD

Para empezar, tenemos que partir de la base de que la resiliencia no es una competencia de orden genético, congénita o heredada o exclusiva de las clases sociales altas, de las élites o de los millonarios. Por más que se considere al dinero como una ayuda importante en cualquier recuperación emocional la realidad es que no lo es, aunque debo reconocer que no lo sé a ciencia cierta porque millonario no soy. Ahora bien, los que tienen mucho dinero suelen decir con frecuencia que el dinero no es la cura, pero proporciona una experiencia tan similar a la cura que hay que ser todo un experto para encontrar la diferencia (Oscar Wilde dixit)

Bromas aparte, es perfectamente aceptable que la resiliencia es una cualidad o competencia accesible para todos los seres humanos y, en caso de no contar con ella, es también perfectamente aprendible y desarrollable.

El primer paso es, por lo tanto, saber y creer que todos estamos equipados emocional y neurológicamente para superar la adversidad.

PASO 2. LA RESILIENCIA ES UNA COMPETENCIA RESULTADO DE UN PROCESO, NO ES UN CONCEPTO ABSTRACTO.

Como todo proceso, a la resiliencia se accede a través de realizar los pasos que la desarrollan de manera metódica y sistemática. Y como todo “músculo”, la resiliencia se construye sobre la base del uso repetitivo y del entrenamiento.

Como solía decir Jim Rohn, el gran filósofo de negocios americano ya fallecido, “el éxito deja pistas”. La resiliencia, como el éxito, también deja pistas. La mejor forma de desarrollar resiliencia es utilizar un proceso de aprendizaje humano denominado “modelado” y que consiste en descubrir cuál es la estrategia o procedimiento que siguen las personas que ya dominan la resiliencia. Hay que seguir las pistas de quienes han llegado primero.

La vida está llena de ejemplos de personas que han superado adversidades muy superiores a las que el 95 por ciento de la humanidad actual tendría que superar en toda su vida. Si alguien te rompió el corazón, sentimentalmente por supuesto, te han despedido de un trabajo, has perdido a un ser querido o tu negocio ha quebrado no una sino varias veces, estás dentro del 95 por ciento y tus adversidades son juegos de niños para estos magos de la resiliencia.

Así que el paso 2 es estudiar a los mejores, encontrar su estrategia o proceso, aprenderlo y, finalmente, usarlo hasta que obtengas los mismos resultados.

PASO 3. EL CAMINO HACIA LA RESILIENCIA: ACEPTACIÓN.

El paso tercero del proceso es, al mismo tiempo, el primer paso en el proceso de aplicación de la resiliencia. No existirá jamás ninguna superación posible de un evento traumático que no parte de la aceptación de que lo que ha ocurrido no se puede cambiar.

Para ello debemos distinguir entre “procesos” y “contenidos”. Por procesos se entiende el cómo nos representamos internamente los eventos de nuestra vida. Por contenidos se entiende todos los detalles de la experiencia. Un ejemplo. Digamos que me despidieron de mi trabajo, algo común en estos días. Y digamos que el gobierno no ha instrumentado ningún plan de rescate para los miles de personas que se encontrarán en una situación similar, algo no tan común pero existente en algunos países.

Ahora estoy sin trabajo y sin ayuda alguna. Estos datos son el contenido de la experiencia. No se pueden negar y constituyen hechos indiscutibles. Ahora bien, el como yo me represento esta experiencia tanto neurológica como mentalmente forman el proceso y este último, el proceso, no solo es cuestionable, sino que, además, es modificable. Lo que nos lleva directamente al cuarto paso.

 PASO 4. ESTRATEGIAS PROBADAS PARA CAMBIAR EL PROCESO SIN ALTERAR EL CONTENIDO.

Un estudio detallado de cómo los expertos en resiliencia controlan sus circunstancias, se levantan de sus adversidades y reconstruyen sus mundos nos enseñará que utilizan al menos cuatro técnicas: neurológicas, lingüísticas, mentales y fisiológicas. Cada categoría requiere de una no muy sencilla explicación, pero para ser breves y prácticos haré un llamado a tu confianza en mí y te diré directamente qué hacer. Veamos qué hacer con precisión en cada una de estas categorías.

Neurológica. Sigue estas instrucciones y verifica los cambios que producen:

  • Usa tu pantalla mental y determina en qué parte de esta se encuentra la imagen de la experiencia cuando te la reproduces internamente. Bien, ahora identifica una experiencia del pasado en la que superaste una situación intensa y negativa emocionalmente, la que sea. Date cuenta de en qué lugar de tu pantalla mental la estás representando. Identifica las diferencias con la experiencia actual. Y ahora, mueve la experiencia actual al lugar de la pantalla mental en que se encuentra la experiencia del pasado de algo superado emocionalmente.
  • Haz lo mismo, pero ahora con la cantidad de luz, la cercanía, los colores.
  • Identifica la voz interna con la que te explicas a ti mismo la experiencia a superar de la actualidad. Identifica las palabras que usas y ahora repítelas cambiando las cualidades de la voz. Por ejemplo, dite las mismas palabras con el tono de voz más ridículo que puedas hacer, a un ritmo más lento o a un volumen más bajo. Es muy impactante cuando usas un tono de voz como de alguien que está cayendo dormido sin remedio debido al cansancio.
  • Imagina la misma experiencia a superar de la actualidad, pero con una temperatura muy diferente a la actual. Por ejemplo, como si estuvieras muriendo de frio.

Si piensas que estas cosas no tienen sentido y que no cambian el hecho de que has sido despedido y no tendrás ningún tipo de ayuda, estás en lo cierto. Pero acuérdate de que no podemos cambiar el contenido y que lo que estamos cambiando es cómo te lo representas, es decir, el proceso. Si no me crees pruébalo y verás que inevitablemente cambian tus estados emocionales. Sí, eso mismo dije, inevitablemente. No importa cuánto te esfuerces por hacer lo que te digo y no permitir que cambie nada, no podrás evitarlo.

Lingüísticas. De igual forma que con las neurológicas, sigue mis instrucciones:

  • Cambia tus preguntas para enfocarte a lo positivo del asunto. Pregúntate “¿Qué tiene de bueno esto que me ha pasado?” o “¿Qué pudiera tener de bueno?”.
  • Hazte preguntas que te lleven a la solución o a superar el asunto. Pregúntate “Ya sé que no es posible recuperarse de esto, pero, si fuera posible, ¿cómo lo haría?”. Te sorprenderás de las extraordinarias respuestas que tu mente inconsciente te dará sin duda alguna.
  • Utiliza adjetivos calificativos retadores y transformadores para describir la experiencia. Por ejemplo, en lugar de decir que te sientes desesperado por la situación, expresa tus sentimientos diciendo que te sientes retado. En lugar de decir que “Me siento perdido”, comenta la situación con un “Estoy identificando el camino a seguir”.
  • Utiliza la palabra todavía al final de cualquier expresión negativa. Por ejemplo, en lugar de decir que no encuentras cómo superar esta situación” sin más palabras, trata de decirla, ahora terminando con la palabra “todavía”.

Mentales.

  • Busca inspiración en historias de otras personas que han vivido problemas similares o superiores y encontraron cómo superarlos rápidamente. No importa que no entiendas cómo lo hicieron. La inspiración a veces viene únicamente de saber que personas como tú yo lo lograron, y con eso es suficiente.
  • Conecta los puntos, como recomendaba Steve Jobs. Piensa en como una experiencia o decisión te ha llevado a otra, y esta última a otra, y así sucesivamente hasta darte cuenta de que todo lo que te pasa es para ayudarte a crecer como persona.
  • Cuestiona tus paradigmas negativos y sustitúyelos por otros más positivos, tales como, por ejemplo, “todo lo que necesito para superar esta adversidad se encuentra ya dentro de mí”. No voy a convencerte de que esto es cierto porque si existieran argumentos válidos dejaría de ser un paradigma y se convertiría en ley.

Fisiológicas. La conexión mente-cuerpo/cuerpo-mente está, a estas alturas del siglo XXI, más que probada. Si cambias tus pensamientos tu cuerpo lo refleja inmediatamente. Y si cambias tu cuerpo tu cabeza no puede pensar en cosas disonantes con tu postura fisiológica. Las siguientes son recomendaciones relacionadas con el poder de esta conexión y de la fisiología.

  • Muévete con una postura de absoluta seguridad personal, sin importar lo que estés experimentando. Hazlo al menos por unos dos o tres minutos y verás inmediatamente un cambio en tus pensamientos y en tu estado emocional. De hecho, hazlo ahora mismo y no continúes leyendo hasta que tengas la postura que te indico.
  • Vamos, te estoy viendo. ¿A qué esperas?, hazlo ya.
  • Intenta decir que te sientes deprimido o paralizado (o como sea que expreses tu situación) con una postura corporal y un tono de voz que indiquen lo contrario. Es decir, si consideras que “te sientes acabado”, dilo de nuevo con un tono de voz festivo y agitando ambos brazos en forma de celebración. Di algo así como “Es fantástico, me siento acabado”.
  • Como sé que todavía no has puesto la postura de absoluta seguridad, te recomiendo fervientemente que lo hagas ahora mismo.

Si esperabas que en esta charla utilizase palabras y frases del tipo “tú puedes” o “no te preocupes, todo pasará” o “te mereces lo mejor” o “piensa positivamente para superar los problemas”, lamento decepcionarte. Si me conoces algo sabrás que ese no es mi estilo. Yo busco dar respuestas prácticas y eficaces a las situaciones de vida que enfrentamos, no vaguedades como las anteriores que probablemente no conduzcan a nada más que a que nada cambie o a una culpa extrema por seguir sintiendo la misma depresión después de muchos años.

En todos los casos lo que estamos haciendo es cambiar nuestro proceso de comunicarnos la realidad interrumpiendo los patrones de pensamiento negativos que por tantos años hemos ido formando en nuestra mente.

Prueba estas recomendaciones antes de rechazarlas y te sorprenderás de su eficacia. Lo peor que puede pasar es que seas un poco más dueño de tu cerebro de lo que eras antes de probarlas.

A lo mejor piensas que estas recomendaciones no son serias y tal vez tengas razón. Pero verás, la resiliencia no es una cualidad casual o incomprensible que solo algunos afortunados experimentan mientras los demás se aguantan en el valle de lágrimas en el que probablemente vivimos. No, la resiliencia es una competencia que se desarrolla con entrenamiento y voluntad y, sobre todo, con la firme decisión de hacer de tu vida una obra de arte y nada más.

Y si algún día inventan la píldora que menciono al principio, te doy permiso de olvidarte de todo lo que te recomiendo e ir corriendo a la farmacia a comprarla. Pero te aseguro que, por muy eficaz que sea la píldora resiliencina, tendrá efectos colaterales.

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